CIENCIA Y MEDIO AMBIENTE

 


En el año 2000 publiqué “El teatro de la ciencia y el drama ambiental”. Como indicaba en el prefacio de la obra, el título era un homenaje al ecólogo G. Evelyn Hutchinson inspirado en el título de su obra “El teatro ecológico y el drama evolutivo”. Señalaba entonces que si en la obra de Hutchinson el teatro era identificado como el escenario donde transcurre la acción evolutiva, la pretensión de “El teatro de la ciencia y el drama ambiental” era llevar la identificación a la aventura del conocimiento que supone la ciencia y, en particular, a la representación de un drama que interesa sobremanera conocer para paliar: la crisis ambiental. La metáfora, pues, estaba servida, e indagando en ella podíamos seguir la pista de los autores, escenarios, actores, tramoyas y tramas que implica toda obra teatral.

 

Así, se indicaba, las ciencias ambientales serían el joven autor teatral que propone una nueva obra en la que buscaría representar (léase interpretar, comprender) el medioambiente y la crisis ambiental de la forma más satisfactoria y adecuada que exigen las necesidades actuales. La obra sería, pues, el medio ambiente. El escenario, los sistemas naturales en los que discurre todo, pues también nosotros, las sociedades humanas los habitamos. El protagonista central, nosotros mismos. Las interacciones e intercambios entre humanos y geoecosistemas serían algunos de los elementos destacados de la trama, incluyendo los factores de riesgo que derivan de los procesos naturales, especialmente cuando se ven alterados o interferidos por las acciones humanas. La trama desencadena en la crisis ambiental, el momento de mayor dramatismo de la obra (en el que actualmente estamos inmersos), para la que se prefiguran posibles correcciones urgentes, aunque insuficientes, ya que solo se vislumbra una salida definitiva: el cambio de argumento del núcleo de la obra, una forma nueva de relación entre la humanidad y la naturaleza. Un cambio de guión.

 

Esa conclusión es, precisamente, la base argumentativa de “La cuarta cultura”, libro que publiqué en 2023 sugiriendo la necesidad de una nueva cultura global, tras las previas, definidas por las formas de vida cazadora-recolectora, agroganadera neolítica e industrial. Una nueva cultura capaz de superar la crisis ambiental global en que nos encontramos y que vendría definida por una forma de relación con el planeta auténticamente sostenible, es decir, mantenible dentro de los límites ambientales e inspirada por un modelo de desarrollo social cualitativo y no de mero crecimiento cuantitativo y desigual.

 

Tras escribir “La cuarta cultura”, volví a releer el contenido de “El teatro de la ciencia y el drama ambiental”, advirtiendo la pertinencia y vigencia de sus postulados básicos, por lo que decidí revisarlo y actualizarlo para ofrecerlo en una versión por capítulos y abierta a los aires libres del espacio digital.


Capítulo 1: El medio ambiente